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Diário da Leiga Maria Isabel Tromm de Moçambique

 

De todas as crianças do mundo, sempre amigo/as!

 

Sou Maria Isabel Tromm, natural de Joinville-SC. Nasci em uma família católica, sendo que minha mãe era catequista e meu pai ministro da palavra e eucaristia. Desde pequena participei da Infância Missionária e cresci com o ardor missionário e o desejo de missionar além-fronteiras.

Somos em três irmãos e estudamos todo o ensino fundamental na escola pública e, para o ensino médio, meu pai nos deixou escolher qual a escola que gostariamos de estudar e, sem duvidar, escolhi o Colégio dos Santos Anjos, também em Joinville, administrado pelas Irmãs da Divina Providência.

Enquanto aluna, gostava muito de participar dos momentos celebrativos e ajudava na animação das missas junto com a irmã Eliete Maria Kohns. Além disso no terceiro ano do ensino médio, comecei a assessorar o grupo da Infância Missionária do colégio.

Após concluir o ensino médio, cursei Pedagogia e, de aluna, passei a fazer parte do corpo docente do colégio, atuando primeiramente como auxiliar de educação infantil e depois de licenciada, como professora. Durante esse tempo continuava participando das propostas de espiritualidade do colégio e fui conhecendo um pouco mais do carisma e atuação da Congregação.

Sempre ficou em mim o desejo de ser missionária ad gentes. Atuando na Infância Missionária, participei de 4 missões junto à Juventude Missionária que acontecem em janeiro, por um período de 10 dias, normalmente. Assim participei da missão no Pará (2016), Paraguai (2017), Rio Grande do Sul (2018) e Minas Gerais (2019).

Sempre ao retornar da missão, sentia um vazio grande pois queria mesmo continuar missionando. Então comecei a procurar alguma missão Ad Gentes que eu pudesse realizar como leiga e encontrei a Missão Fidei Donun do Regional Sul 3. Que faz parceria entre as dioceses do Rio Grande do Sul e a Arquidiocese de Nampula (Moçambique). Conclui o mestrado em Educação no ano de 2018 e em 2019 estava disponível para a missão em Moçambique, na qual fiquei 3 anos. E, em Moçambique, conheci a missão das Irmãs da Divina Providência, muito mais na pessoa da Irmã Celéria, pela qual tenho grande carinho e admiração.

Quando estava para voltar ao Brasil no ano de 2022, fui convidada para trabalhar na missão Deus Providência, em Entre-Lagos, mesmo Moçambique. Acredito que as Irmãs da Divina Providência perceberam meu desejo de permanecer em Moçambique, pois realmente me adaptei ao povo, aos costumes e estilo de vida que aqui temos.

Para essa missão cheguei em fevereiro de 2023 e atuo como educadora no Lar de estudantes que vem dos bairros mais distantes para estudar na escola da vila que atende os alunos da 7 até 12 classe. Além do trabalho com os jovens, também já estou envolvida com a Infância Missionária na comunidade, pois esse carisma me encanta de verdade.

Como leiga, busco servir a Deus a cada dia e com todas as pessoas que eu encontro. Por influência do meu nome e de minha formação religiosa, me encanta o Magnificat que Maria entoou ao encontrar sua prima Isabel e por isso repito: “Minha alma engrandece ao Senhor, e meu espírito se alegra em Deus, meu Salvador.” (Lc 1, 46)

Diário de Ir. Vanesa Velasco Vargas

Mi historia, desde la mirada de Dios.

Soy Vanesa Velasco Vargas nací en Riberalta Beni Bolivia el 23 de julio de 1990, actualmente tengo la edad de 30 años. Mis padres son Edwin Velasco Pesoa (nacido en el Dpto. de Beni) y Yolanda Vargas Espinoza (nacida en el Dpto. de Oruro).

Vengo de una familia con raíces camba y colla, de religión católica. Somos 8 hermanos, 5 varones y 3 mujeres, yo ocupo el número 6 de mis hermanos.

Infancia: Mi infancia están llenos de bonitos recuerdos, uno de ellos es que me divertía mucho jugando con mis hermanos, pero lo más marcante es que a mis 7 años de edad en 1997, fui con mi mama a la Parroquia Cristo Rey para hacer bautizar a mi hermana Carmen Luisa oda la celebración durante el Sacramento me impactó mucho, de tal manera que desde ese día despertó en mi la inquietud de ir a la Iglesia, pregunte a mama que Iglesia estaba más cerca de la casa. Entonces comencé a peregrinar a la capilla San Martin de Porres que se encuentra en el barrio los Almendros, cada mañana  los domingos a las 6:00 am me levantaba  en silencio me iba a la capilla de participar de la Santa Eucaristía. Esta etapa marco demasiado mi vida para acercar a Dios y a su Iglesia.

Una etapa en que insistí para que mamá me inscribiera al grupo de la Catequesis, fue entonces que comencé a participar de los encuentros casa por casa de las catequesis de la Primera Comunión, eso en 2001; el mismo año recibí a Jesús por vez primera en la Capilla San Martin de Porres, momento donde comienza el toque de Dios en mi vida.

Adolescencia: Con tan solo 12 años de edad, comencé a participar de los encuentros de animación misionera. Fin de año participaba del coro de villancicos para cantar en la navidad.

A pesar que mis padres no eran comprometidos en la Iglesia, me daban todo su apoyo de participar en la Iglesia. Todos los domingos era imperdible de ir a misa. Mi mama a veces me acompañaba. Otras veces solo escuchaba la misa por la radio San Miguel.

A mis 14 años 2005, con inquietud inflamable en mi corazón, fui a la capilla Virgen de Guadalupe para inscribirme al grupo de la confirmación. Cada encuentro de las catequesis me fascinaba, cada vez que se hablaba de Dios yo era feliz. Solo estuve tres meses, luego me enviaron a Santa Cruz de la Sierra-Puerto Quijarro lugar donde vivía mi abuela materna; allá no deje pasar el tiempo, me inscribí nuevamente a la confirmación, durante la semana iba 4 veces a las catequesis. Dios ya me estaba preparando para algo más fuerte en mi vida.

En Quijarro también estaba viviendo con mi abuela, Franklin mi hermano mayor. Poco antes de yo recibir el sacramento de la Confirmación, yo comparto con el que fueron tres monjas a la catequesis, cada una dio su testimonio dos de ellas eran del Beni, lugar donde yo pertenecía, eso me llamo mucho la atención, hizo despertar una vez más algo en mí, que ni yo lo entendía tan claro, también le comento que fue un flechazo el testimonio de cada una de ellas; mi hermano me dice ¿y vos seguro quieres ser monja? ¡Estás loca!, Yo solo quede en silencio un rato, luego le digo que no, que solo quería compartir lo que viví en ese momento de la presencia de las monjas. No volví a mencionar mas ese tema, pero había algo que me quemaba no sabía que era solo deje que el tiempo decida.

Mi hermano se quita la vida, ahorcado en el árbol más grande de la casa, yo ya había cumplido mis 15 años el 23 de julio. Que duro momento, que desafiada me sentía con respecto a mi vida, me sentí muy sola, la abuela estaba en la capital, por lo tanto estábamos los dos en la casa.

Dios no me abandono en ningún instante, a pesar que no teníamos casi amigos los vecinos, colega de trabajo, mis compañeros de la escuela ayudaron mucho con el velorio, etc.

Yo creo que Dios en medio del dolor, de la pérdida de mi hermano mayor estaba algo más grande que yo iría a abrazar. Mi mamá llega de Riberalta hasta Puerto Quijarro para llevarme de vuelta, y así fue. Como me faltaba terminar la confirmación, me volví a inscribir en la capilla San Martin de Porres, en noviembre hago mi confirmación. No fue más, llego el momento oportuno de hacer mi compromiso, servir a la Iglesia; comencé participando del grupo juvenil estuve 6 meses, sentía que me faltaba algo más, el grupo del coro me atraía demasiado hasta entonces yo no me había dado cuenta que la música llegaría para quedarse conmigo. Me comprometí de alma vida y corazón comenzando mi pastoral como catequista de primera comunión en la capilla San Martín de Porres hasta mis 20 años de edad contando con el apoyo de mis padres y familia.

Juventud: Desde mis 18 años había una fuerte inquietud, eso se fue revelando en mis sueños me acuerdo que soñaba que estaba en un lugar sin ruido alguno, mucha paz se sentía, yo me preguntaba ¿dónde estoy? El lugar era totalmente con luz resplandeciente, luego una mano que salía de arriba me llamaba y extendía con firmeza cuando estaba yo acercándome la mano se alejaba de a poco, interesante que cuando vi la mano me sentí confiante y segura. Mi pensamiento dedujo que era la mano de Dios.

Otro sueño que marco mucho en mi fue que yo estaba reunida en círculo alrededor de una olla, eso atrapo mi atención, de esa olla grande salía una voz pronunciando mi nombre y que tenía un mensaje para mí, interesante que de esa olla salió una imagen de una mujer; cuando yo me acerque más para saber cuál era ese mensaje, me dijo la mujer “que pronto lo descubriría” que aún más inquieta después de ese sueño.

Era increíble en esta etapa de mi vida, Dios me iba mostrando tantas señales, una de ella fue como mi primera misión “cuando decidí ser catequista – orar sin cesar por la conversión de mi papa”

En la escuela les enseñaba el catecismo a los niños de primaria, era mi pasión hacer es misión que brotaba con toda libertad.

Cantar para Dios era lo máximo, comencé a pensar que cantando llevaría a Dios a los corazones de las personas. Yo tenía un sueño, tener mi propia guitarra, claro en mi casa había pero yo quería una solo mía para llevarla a donde quisiera. Llego 2010 una oportunidad para mí, participe del festival de canciones cristiana el primer premio era la guitarra, mi sueño se cumplió gane la guitarra, llore de felicidad que bella emoción; en mis catequesis tocaba y cantaba con mis niños, en los encuentros también cantaba y tocaba para el Señor.

Desde aquella vez que le dije a mi hermano mayor que me llamo la atención el testimonio de las monjas, pensé que se me olvidaría o que solo era cosas de adolescente, pero no fue asi; esa voz en mi interior en el silencio y experiencias misioneras en la Iglesia fue madurando y haciéndome pensar más que rumbo daré a mi vida.

Pues ya con 20 años de edad, era increíble lo que me pasaba tenía una necesidad grande en mí ser de ir a la eucaristía, especialmente a la adoración del Santísimo, en el pecho había una sensación fuerte que hacía decir a Dios, ¿Qué quieres de mí? Si quieres de mi algo muéstrame el camino a seguir.

En julio inicie una nueva etapa de mi vida, llegue a la conclusión de todas esas sensaciones que estaba en mí, sentía un vacío algo que llenara mi vida; la conclusión fue de SER HERMANA, pero aun no sabía que significaba ser HERMANA, después de esa conclusión estaba más feliz, empecé a encarar lo más preciado, mi familia… diciéndoles que he tomado una decisión muy importante donde me siento en la plena confianza que ahí seré feliz.

En las misas y en mis oraciones personales le pedía con todas mis fuerzas a Dios que me diera la valentía para decirle a mi familia. Mi mama fue la primera en saber, ella no acepto de ninguna manera. El padre Marcelo se había enterado de la decisión que tome y me hablo de las HERMANAS DE LA DIVINA PROVIDENCIA que viven en Santa Cruz de la Sierra. Durante 6 meses hablándome de la Congregación de las hermanas de la divina providencia. Yo aún quería un tiempo de discernimiento, y así fue, gracias a los encuentros vocacionales y a las orientaciones de loa sacerdotes diocesanos me ayudaron a decidir de una vez por todas, otro momento que me ayudo fueron las lecturas bíblicas del mes de octubre. Diciembre después del retiro espiritual a la semana siguiente, me confesé, fui a hablar con el Obispo Casey el me dio su bendición y me aconsejo. Entonces solo así compre mi pasaje con dirección a Santa cruz de la Sierra, confieso que tenía mucho miedo; pero estaba confiante que donde Dios me estaba enviando yo sería feliz.

Formación en la Congregación:

  • Aspirantado: 23 de diciembre 2010 llego a la comunidad Virgen de Guadalupe en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

Que bien hace las cosas Dios, durante el aspirantado eh percibido que la gracia del Señor me ha amparado, especialmente en eso momentos de repensar en mi vida, esos momentos de crisis.

Aprendí que desde la oración personal, encontrarse consigo mismo, la vida en comunidad, la pastoral, estudios en la formación, etc.me ayudaron a purificar mis esquemas mentales, moldear mi conducta, mi forma ser.

Dios ha estado en todo este momento inicial de mí la opción a la Vida Consagrada, una de las oportunidades que me ayudaron en el crecimiento de la fe, fue de participar del INTERCONGREGACIONAL

  • Postulado: Un 11 de junio del 2012, ingreso a la etapa del Postulado, que día súper bonito, estaban presentes el Pe. Marcelo (celebrante), Hna. Rosa, Hna. Dulce, Hna. Ruth y de manera especial Hna. Inés Preto de la Coordinación General y algunos invitados. Esta etapa fue marcada por la música, cada momento de escribir en mi diario personal sobre mi experiencia con Dios de mis momentos orantes, como también escribía en el otro diario lo que vivía en la comunidad. Yo vibraba dando catequesis, rezando el santo rosario en las familias, en el barrio organizar el villancico para la navidad; me llenaba de gozo ver a los niños felices, muy participativos, sus padres apoyándoles. Todo ello agradezco a mi comunidad que me apoyaba.
  • Noviciado: 6 de enero 2013, llego a la comunidad del postulado en Sao Miguel do Oeste-Santa Catarina con la Hna. Rosa Heisler que me acompañó, Hna. Julia Espaniol, sale a nuestro encuentro con su bella sonrisa, ya era muy tarde de la noche que habíamos llegado. Para mi en particular me sentía extraña al principio, con el pasar de los días me fui soltando, trataba ser yo misma, lo más original posible; me anime más cuando me presentaron a Jesica e Ignacia con la que haríamos un grupo y durante el mes de enero prepararnos para la entrada al Noviciado.

Era increíble como Dios en su providencia fue abriéndome la mente y el corazón para aprender el idioma (portugués), a relacionarme con las Hnas. y las chicas, era desafiador cuando tenía que hablar, no me limitaba yo para hacerlo. En los momentos orantes me encantaba mucho, el idioma no fue tanto como obstáculo, solo al hablar. Haciendo silencio escuchando más fui comprendiendo otras dimensiones.

Dios me ha dado el dom de la música el de cantar y tocar la guitarra, eso me habría más puertas para adentrarme en las lecturas, formación, cantar en las misas, eso ya fue sucediendo en Viamao – Porto Alegre, lugar, comunidad Cristo Mestre las hnas. que conformaban la comunidad : Hna. Teresinha Menegasse, Nilva Posebom, Irene Ledur y las tres novicias “Jesica de Souca, Ignacia Arce y Vanesa Velasco Vargas”. Lo que más amaba eran los momentos de desiertos, adoración al Santísimo, lectura personal y sobre todo el estar en comunidad.

Las cosas fueron cambiando, las dos novicias se retiran de la Congregación, que feo se siente, pero Dios me ha mostrado el consuelo y la certeza de que quien lo quiere seguir, tener los ojos fijos en El, lo demás seguirá su rumbo.

En el segundo año regreso a Cuiabá Provincia Espíritu Santo, donde hare parte de la comunidad de formación quienes la conformaron: Hna. Lucia (formadora), Hna. Clara, Hna. Silvininha y yo. Todo este tiempo destaco mucho todos mis momentos de oración personal, comunitaria, los retiros mensuales, la vida en comunidad y participar con la Hna. Clara en la misión de visitar con la biodanza en el centro de rehabilitación de dependientes químicos una vez a la semana, con la Hna. Silvininha cada miércoles y jueves íbamos a IRPANDEQ, nos reuníamos con madres de familias para hacer los artesanatos, me alegraba mucho verlas a las mamás también esforzándose, otro memento que participaba era ayudar en la prioridad de los laicos.

  • Juniorado: La considero la etapa con mayores altibajos, pero eso no me impidió a seguir adelante firme en la vida de oración, en la vida comunitaria, en la pastoral y en el estudio académico.

En cada misión que me fue encomendada puse todo mi empeño para la felicidad de quiénes se encuentren conmigo. El estar en Paraguay, en Bahía-Brasil, me sacaron la escama de mis ojos y de mi corazón, la verdad es que uno no enseña, al contrario a uno le enseñan la experiencia de Dios desde la simplicidad, el de darlo todo y lo mejor lo poco que tienen.

Los momentos fuertes para mi fueron los retiros espirituales, mis momentos de oración personal y vida en comunidad. Durante la trayectoria con la ayuda de la formadora conseguí en la medida posible responder a las tareas encomendadas.

Para finalizar, rescato que la formación es un tiempo fuerte de gracia para ayudar a reformarnos de corazón, mente y carácter, inclusive como también a fortalecer la vida de fe, sin la fe uno no es capaz de seguir adelante en todo lo que se vive en la comunidad y fuera de ella. Todo ello para ser una persona, una consagrada digna ante los ojos de Dios.

Tal vez sea la fase final de la etapa de formación  hasta llegar a los votos perpetuos, pero siempre se está muriendo para vivir, siempre aprendiendo, siempre mejorando, sobre todo siempre convirtiéndose.

 

Diário 22: Superação do covid 19 de Ir. Erna Hammes

“Posso afirmar que vivi um tempo muito bom e que me deu várias lições de vida que estão me ajudando bastante. Primeiro, estava um tanto triste por me encontrar sozinha, sem ninguém para conversar. Tive que me animar a mim mesma e foi o que fiz: convidei meu Anjo da Guarda e Maria para eu ter com quem conversar. Foi uma experiência muito linda! Comecei a falar em voz alta, a contar o que estava sentindo, o que gostaria de fazer, lembrei coisas do passado… Isto foi bem interessante. Sentia que, tanto o Anjo da Guarda como Maria, me escutavam e me inspiravam respos-tas. Eu já não estava mais sozinha. Assim, aprendi muita coisa e fiquei bem enriquecida. Eu tive dias bem agradáveis, não senti dor, a única coisa desagradável foi um desconforto intestinal, mas nem tanto assim. Quando tinham passado os 15 dias de quarentena, eu já estava bem boa, mas tive receio de voltar para Comunidade: eu pensava que as Irmãs teriam medo de que eu lhes transmitiria o vírus. A Equipe de Enfermagem me convenceu de que isto não era verdade e que todas estavam aguardando a minha volta. E assim foi: quando cheguei ao refeitório, todas bateram palmas e me acolheram com muita alegria. Fiquei feliz e continuo bem e, o melhor de tudo, fui muito enriquecida com tudo o que aprendi durante os dias de isolamento”.

Diário 16: a missão da Irmã Marina Maria Mohr

“É missão de todos nós, Deus chama e quer ouvir sua voz”!
O batizado(a) renasce para a Vida eterna, e é chamado(a) a conhecer Jesus, a ser discípulo(a) e a falar Dele a todas as pessoas, por palavras e pelo testemunho.

Neste compromisso, vou pautando minha vida, buscando ser fiel Àquele que me amou, chamou e envia- JESUS!
Sou Ir. Marina Maria Mohr, natural da pequena, mas simpática cidadezinha de São José do Hortêncio do RS. Conheci aí as Irmãs da DP, frequentando a escola, onde elas atuaram com muito carinho e empenho. Senti-me tocada, desde pequena, direcionando meu olhar nesta direção: “…também quero ser feliz como elas, dedicando a vida para Jesus”.

Hoje, sou feliz, e nunca me arrependi por ter acolhido o chamado de Deus e prosseguido em frente, mesmo entre muitas dificuldades, buscando realizar, no dia a dia este desejo. Descobri que as dificuldades são degraus para me tornar mais apta, mais corajosa, mais forte… para compreender a missão de Jesus. E, este ano, faz 46 anos que estou na vida Consagrada Religiosa como IDP.

Uma frase importante em minha vida é: “Coragem, eu venci o mundo”! Conta comigo! Cf. Jo 16,33b.
Ser missionário(a) é sair para ir ao encontro das pessoas, estejam elas onde estiverem. “ Há quem parte longe de sua família, seu povo, sua cultura; vai além-fronteiras.” Fiz esta experiência significativa: vim para o Maranhão em 1995.

Experimentei a riqueza do quanto as diferentes culturas nos enriquecem. Sem dizer que, sim, é poder se disciplinar, muito respeitar, amar, abraçar um contínuo caminho de conversão, mas sempre contar, permanecer… com Jesus. Eis uma lembrança de “ouro” para meu viver: “Aprendi o que é ser Irmã da Divina Providência no chão maranhense. Riqueza que ninguém pode arrancar de mim.

Quero neste diário, partilhar um desafio que me ajudou e enriqueceu muito: ir em missão algumas semanas, alguns dias, bem para o interior do Maranhão, especificamente Santo Amaro do Maranhão e Primeira Cruz. Fiz a experiência de viver a Semana Santa, vivenciando a paixão, morte e ressurreição de Jesus, em duas comunidades bem humildes, no interior. Experiência ímpar! Acolhi-me ressuscitada para uma Vida Religiosa mais comprometida com os menos favorecidos, onde novos desafios de vida devem ser contínuos. E senti-me confirmada no SIM dado a Deus há 46 anos e sou realizada.

A última experiência foi em Primeira Cruz, perto de Santo Amaro, no mês de setembro. Por enquanto, lá só se chega sobre a água, com voadeira. Cidade bem maior que Santo Amaro e nem paróquia tem. Encontrei um povo muito sedento da Palavra, do convívio, do bem-querer, e, de muita partilha do que tem. Senti-me logo em casa.
Me programei para dar o melhor de mim e aproveitar bem o tempo. Deu para:

· Organizar a IAM (Infância e Adolescência Missionária). Hoje, um bom grupo de crianças participa e é assumido por jovens;
· Encontro com adolescentes e jovens;
· Presidi celebrações da Palavra;
· Visita para a Escola;
· E o mais, visitando famílias, especialmente levando conforto da Palavra para doentes, idosos, entre outros.
E ainda deu tempo para curtir a natureza bem para um interior, chamado Tapera, um passeio de quadriciclo! Que legal!

Foi tempo de graça sobre graça, bênçãos…

Assim, consigo entender, acolher mais, o que Jesus diz para quem o segue: …”receberá o cêntuplo.” A recompensa do conviver com o diferente, crescer em amizade, conhecer outros lugares, aprender com o povo, levar e partilhar o pouco que se tem com quem tem pouco e deseja crescer na fé, na vida. Atualmente, estou em Porto Alegre, tendo retornado ao Rio Grande do Sul em janeiro deste ano.

Este peregrinar fez a grande diferença em minha vida.

“Dou graças Senhor, por Teu grande amor.”

Diário 12: vocação de Irmã Roseldis Kuhn

Um Diário de minha Vocação

Sou Irmã Roseldis Kuhn, há 61 anos Irmã da Divina Providência. Tenho, nesta história, uma vida vocacional marcada pela Providência de Deus. Vou contar um fato do início deste caminho.

Minha família é do interior de Nova Petrópolis, precisamente da Comunidade de Pinhal Alto. Com meus pais e irmãos, vivi feliz os anos da minha infância e adolescência. Nossa família, além de viver a fé cristã intensamente em casa, estava muito envolvida na Comunidade da Igreja Local. “É a nossa Igreja”, se dizia. Foi também neste envolvimento comunitário, que despertou em mim a vontade de ser Irmã, mesmo sem nunca ter visto ou conhecido uma Irmã Religiosa. Eu estava com os meus 14 anos de idade, quando uma colega de aula foi com as Irmãs Bernardinas Franciscanas, em Camaquã, e eu queria ir com ela. Externei para meu pai o desejo de ir estudar para ser Irmã e de ir com a Maria, minha colega. A resposta do pai foi: “Tu podes ser Irmã, sim, mas tens 14 anos, quem sabe, fica mais um ano em casa! És ainda nova!” Acolhi o conselho do pai e esperei, para seguir, no ano seguinte, com a minha colega. Aquele ano de espera tornou-se para mim um ano especial: nele eu reconheço o 1º sinal da Providência de Deus em minha vida vocacional. Foi assim:

Parece que Deus gostou da ideia de meu pai e a Divina Providência se aproveitou do momento, entrando no meu caminho, dando-me a oportunidade de conhecer as Irmãs da Divina Providência. Num dia desses, recebi uma carta de uma Irmã da Divina Providência de Arroio do Meio, da Ir. Afonsina Hansen. Ela chegou a saber que eu queria ser Irmã; escreveu-me uma carta muito bonita, parecia ser uma carta caída do céu. Esta me indicou o caminho de me encontrar e conhecer as Irmãs da Divina Providência, na Beneficência Portuguesa de Porto Alegre. Minha mãe e eu, com um guia, fomos para a Grande Cidade – POA. Aí sim! Vendo a alegria das irmãs, o jeito e a missão delas, o caminho estava aberto para tornar-me, também um dia, Irmã da Divina Providência. Com 15 anos de idade, rumei para Arroio do Meio, onde iniciei o caminho que a Providência de Deus havia pensado para mim.

Aos 20 anos, o sonho se tornou realidade, ingressei na Congregação. Posso dizer que minha vida, comprometida com o Carisma das Irmãs da Divina Providência, foi e está sendo uma vida feliz, onde busco ser Sinal da Providência de Deus.

E você, que leu este meu Diário, seja também Sinal da Providência de Deus!

Irmã Roseldis Kuhn

Diário 10: Irmã Nelcy e o chamado de Deus

São muitas as oportunidades, no dia a dia que Deus nos oferece para fazer o bem. 

Sou Nelcy Teresinha Zwirtes, nascida em Estrela e moro em Encruzilhada. Com 16 anos sai de casa e fui morar em Arroio do Meio no Colégio São Miguel, pois senti que Deus me chamou para ser Irmã da Divina Providência.

Hoje, com mais de 50 anos de vida religiosa, me sinto feliz por Deus me ter escolhido como Irmã. Entendo que a experiência me mostrou e fez experimentar Deus que cuida e protege.  Ele é presença constante na vida das pessoas. É Providência, é ternura, amor, carinho. “Eu estarei sempre com vocês” falou Jesus.  Vivo com esta confiança e tento transmitir e testemunhar esta fé junto às pessoas, através de gestos de carinho, de atenção e de ajuda às pessoas que precisam de mim. 

Há um tempo, pela manhã, ao terminar a oração da comunidade, abri a porta de casa e vi que a vizinha precisava de ajuda. Queria um táxi para ir ao hospital, pois estava em dores de parto e o marido já tinha saído para o trabalho. Fui socorrê-la. Peguei o carro e a levei para o hospital. A criança nasceu e é uma menina linda e feliz. A mãe continua nos dizendo que fui uma salvação, providência para a família e nos é muito agradecida. De fato, reconheço que fui sinal da Providência para mãe e a sua filha Evelin que nos ama e partilha conosco seu sorriso lindo.

Assim, procuro ser presença e sinal da Providência na vida das pessoas. E são muitas! Faço gestos de amor,  de atenção e de apoio. Me sinto muito feliz e desejo convidar você para fazer a experiência de Ser Sinal da Providência na vida das pessoas que caminham com você.

 

Que Deus nos abençoe e proteja!

Irmã Nelcy Zwirtes

Confira algumas fotos do trabalho de Irmã Nelcy

Diário 03: História Vocacional da Irmã Maria Helena Lorscheiter

“O que estiver ao meu alcance eu o farei e Deus não me abandonará!”

 

Olá pessoal!

 

Sou a Ir. Mª Helena Lorscheiter. Partilho meu momento vocacional atual, como Religiosa da Congregação das Irmãs da Divina Providência.  Quando se está há bons anos na caminhada, podemos elencar uma série de razões que contribuem para continuar com disposição, seguindo nossa vocação a serviço das pessoas mais necessitadas. A experiência de Deus, a relação com o transcendente que nos ultrapassa, envolve e conduz ao Outro, ou seja, Deus,, a pessoa que caminha junto comigo, as pessoas a quem sou enviada, com quem trabalho, a quem  dedico minhas energias como resposta ao Chamado, por acreditar na dignidade do ser humano.

Há pessoas que ajudam a nos conduzir dentro dos mistérios da Vocação, que só existe pela fé, um processo no qual Deus, através dos caminhos da vida, vai nos capacitando e impulsionando.  Para mim, viver a Vocação é experiência forte de me perceber conduzida pela força do Espírito do Ressuscitado que quer precisar de mim, de nós! Que continua ainda hoje sua ação no mundo, servindo-se da oferta de minha vida, colocada a serviço, que conta com meu coração, minhas mãos, meus pés, com todo o meu ser, com minha atitude junto aos outros. O trabalho conjunto enriquece e fortalece. 

É preciso confrontar-se, enfrentar e assumir as próprias sombras e ir além!  Experiencio a força de Deus que capacita, que faz viver e compreender a dinâmica pascal da vida que acontece sempre entre luzes e sombras. Luzes sempre suficientes para dar mais um passo. Intuir e compreender sempre melhor a dinâmica pascal, compreender que a última palavra é a da VIDA, não da morte, do sofrimento, da falta de dignidade humana.  

A Vida, a Vocação é um dar e um receber. E mais vezes nos damos conta depois, que recebemos mais do que damos! Isto nos traz alegria e realimenta forte a doação! Quem sabe, podemos chamar isto de cêntuplo, do qual Jesus nos fala no Evangelho.

Aquele que nos amou primeiro, em Jesus de Nazaré, o rosto humano de Deus, conta conosco e está conosco! Temos acesso a Ele pela oração e também pela relação direta junto às pessoas que sofrem, os mais necessitados, seus prediletos. A Fé e a Vida concreta se entrelaçam! 

Isto é um pouco do que gostaria de partilhar hoje com vocês e lembrar que Deus nunca nos pede mais do que conseguimos fazer. Isto nos mostra muito claramente Pe. Eduardo Michelis, fundador da Congregação das Irmãs da Divina Providência, ao dizer: “O que estiver ao meu alcance eu o farei e Deus não me abandonará!”

 

Obrigada e um abraço!

 

Irmã Maria Helena Lorscheiter

 

Confira o que a Irmã Maria Helena tem a dizer: